Fue así que en el 2006 decidí darle la espalda a todo lo que creía era el mejor camino para la satisfacción personal de lo que realmente hacia. Todo aquello del pasado fue una herramienta importante para las decisiones y experiencia que emprendí.
Primero fui buscando mi propio espacio el cual era realmente vacio, viajé a diferentes lugares aledaños a la capital de los que mi situación económica me lo permitía, pero siempre buscando la aventura, el riesgo y la paz personal de haber al menos logrado un sacrificio físico y un merecido control para llegar a equilibrar mi mente y cuerpo.
Los deportes de aventura eran mi mejor relax, imponía mis propias metas y esfuerzo, el cual tenia que superarlo. Incursioné en primera instancia con los trekkings (caminatas), excursiones sin destino, mi mejor talento era caminar, caminar y caminar sin tener un paradero incierto; incluso, muchas veces en la ciudad en la que teniendo que viajar en bus para llegar a mi destino prefería esperar el bus caminando y cuando este venia, lo dejaba pasar.
Fue así que después de las playas, las montañas, los ríos, las pista; comencé a buscar un elemento que mida mi destreza y me apasione a realizar cosas interesantes, indagando llegue a dar con el Sandboarding, un deporte que por la geografía en donde este se practicaba me pareció interesante (Huacachina – Ica), pero nada frecuente que podía practicar en ese tiempo ya que estaba a 310 km de donde vivo (Lima).
Mi primer viaje para la practica de este deporte fue en el 2007, solo tenia presupuesto para un solo día, asi es que fui decidido a subir la duna y deslizarme, para ese entonces alquile una de las tablas artesanales de los alrededores de la Laguna Huacachina, esas que son gruesas y con sujetadores de pega-pega, no podía quejarme era una tabla y yo no sabia nada del deporte, solo quería sentir la sensación y adrenalina que este deporte ocasionaría en mí. Al realizar mi primer ascenso, fui decido a subir la duna mas alta del Oasis (230 mtrs aprox.), habiendo llegado a la cima lo primero que hice por supuesto fue descansar, recuerdo que ese día me habré demorado unos 40 minutos en subirla, no tenia relación alguna con los trekk en montañas y caminatas en la ciudad, el camino era arena pura y sin que nadie haya caminado durante ese día al menos para que sea menos tedioso; admire los alrededores de aquella duna norte visualizando la amplitud del desierto y su oasis que lo adornaba.
Habiendo pasado un buen rato de descanso y espectáculo que esta cima me daba, era el momento como todos dicen… “el momento de la verdad” y fue así que preparé la tabla amarrada a mis zapatillas y me pare al borde de la duna sintiendo una sensación absoluta de miedo (“eso me gustaba”), fue así que vino a mi mente las precauciones y autocontrol que debía tomar en caso suceda algo grave, por que decidirse a deslizarse de esa duna sin ninguna experiencia, es una cosa solo de locos, es así como denomino esa sensación de la primera vez, pues mi única instrucción personal de la manera de deslizarse era simplemente deslizarme, para mi no existía el slalom o la forma como parar; minutos después de estar decido, me lancé para acabar de una vez por todas con esta ansias de saber que es lo que se siente…
Después de una maravillosa experiencia con enterrada y todo lo cual ahora es parte de lo que todo alumno y persona que se atreve a realizar este deporte debe sentir; empezó mi pasión y mi “Sueño Llamado Sandboarding.”
Saludos desde las arenas del Peru,
Martin
Sandboarder
Sandboarding Peru Sac
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